Wow, tu comentario me ha dejado. Ciertamente uno puede SABER muchas cosas (como esto de que perdonar empieza por perdonarse ó que lo que hagamos será nuestro futuro y toda clase de verdades que puedas recordar), pero lo que siempre nos falla... no es más que nuestro propio corazón. Nuestro cerebrito puede estar gritando: "no te tienes que arrepentir, si no te ha matado, te ha hecho más fuerte, has aprendido la lección". Pero si nuestro corazón llora y se aprieta... elegir el camino correcto es todavía más complicado. Incluso si sabemos cuál es, nosotros mismo tomamos el otro porque nos duele.
Gracias y... ya sabes, hay que curar el corazón primero para poder hacer que el cerebro se amigue con él. Y, lamentablemente (no realmente), la única forma de sanarnos... es que nos sanen. Y aunque tarde en aparecer esa persona, llegará.